
(reseña by Luichi & Pere Books)
... esto de escalar tiene un poco de “aquí te pillo, aquí te mato” (por favor, sin dobles sentidos)... el sábado por la tarde estaba yo dándole vueltas a dónde ver el Barça - Madrid (tremenda disquisición desde que hay que pagar por ver la tele... qué vergüenza de país) cuando me llega un SMS de Jesús invitándome a visitar “algo que no sé donde para, pero que Alfonso dice que él sí” cerca de Collbató...
¡¡¡ como voy a decir que no, con tantos detalles !!!
aún a riesgo de congelarme los dedos (estamos a finales de noviembre y, hace un mes, la última vez en la magdalena inferior, ya acabé el primer largo con la sensibilidad de una baguette de una semana) nos plantamos a las 8.15 en el área de Bellaterra y cogemos carretera para Montserrat... como el termómetro del coche marca menos de diez grados al llegar a Collbató, nos lo tomamos con muuuuucha calma y re-desayunamos en el bar Muntanya (que debería llamarse “Bar Boira”, porque eso es lo que parece de la cantidad de humo) y a eso de las diez y media nos animamos a subir hacia la “placa de l’indi” (sector Pell Roja) que nos queda a escasos diez minutos una vez sales de Collbató por el camino del chalet de la sargantana...
la placa tiene unas vías equipadas de hace no mucho tiempo (a la vista de lo relucientes que están los parabolts) con profusión de expansiones a cada 2 m (me estoy volviendo un talibán o es que ya echo en falta los alejes del primera largo de la de l’Adrià)... la longitud de las vías debe andar - a ojo - por los veinte metros, o muy poco más... roca bastante sana, excepto una laja a la derecha de la placa de l’indi, con pinta de dejar caer algún pedrolo... y con canto, mucho canto.
para no perder la costumbre de todo cuarentón que se precie, empezamos con esas vías de cuartillo que tanto me suben la moral... hacemos Bolquers i Papilles (IV sin mucha historia) y Mohicans Rebels (IV+ con un pasito a la mitad muy majo de una “barriga”, pero con unas presas tremennnnnnndas y puestas que parece que a caso hecho)


Jesús y Alfonso, en esos cuartos que tanto nos gustan...
en esas se nos une un grupo acompañado por dos perros, uno de ellos un tanto palizas, que se agencia las vías de la izquierda (justo hacia donde íbamos)
visto que se nos acaba pues la banda izquierda, para liquidar la matinal (amenaza lluvia) nos metemos en l’Esperó de la Martina (V+) que tiene su guasa... yo, para mí, que ahí alguna piedra se ha caído y falta una presa hacia el cuarto parabolt, porque si no... eso de V+, qué quieres que te diga... Jesús se la saca muy dignamente, pero a mí me cuesta un A0 en el paso clave... en esos momentos en que dices... “sí, he puesto la cinta... pero es que más arriba no veo nada donde cogerme, leches” ... en definitiva, lo de siempre: que escalo fatal.

Jesús pillándose de un invertido molón... y yo buscando de donde cogerme
el resto de la vía es de ir mirando, pero se hace bien... el penúltimo parabolt parece que ha saltado (o alguien que ha venido con un martillo...) pero no hay más de cinco o siete metros desde el último seguro; como vamos un poco justillos de tiempo, se está poniendo gris, y a Alfonso le espera su chaval para comer, recogemos los zarrios y nos retiramos del campo, no sin antes estrenar un bar de lo más pintoresco en Collbató, al otro lado de la autovía (por cierto... que el bar del área de servicio de Collbató está cerrado y en venta... se ve que esto de la crisis va en serio, joer)
en resumen, una entretenida matinal “haciendo el indio” en un sitio propicio cuanto menos por el nombre de la placa...
¡¡¡ como voy a decir que no, con tantos detalles !!!
aún a riesgo de congelarme los dedos (estamos a finales de noviembre y, hace un mes, la última vez en la magdalena inferior, ya acabé el primer largo con la sensibilidad de una baguette de una semana) nos plantamos a las 8.15 en el área de Bellaterra y cogemos carretera para Montserrat... como el termómetro del coche marca menos de diez grados al llegar a Collbató, nos lo tomamos con muuuuucha calma y re-desayunamos en el bar Muntanya (que debería llamarse “Bar Boira”, porque eso es lo que parece de la cantidad de humo) y a eso de las diez y media nos animamos a subir hacia la “placa de l’indi” (sector Pell Roja) que nos queda a escasos diez minutos una vez sales de Collbató por el camino del chalet de la sargantana...
la placa tiene unas vías equipadas de hace no mucho tiempo (a la vista de lo relucientes que están los parabolts) con profusión de expansiones a cada 2 m (me estoy volviendo un talibán o es que ya echo en falta los alejes del primera largo de la de l’Adrià)... la longitud de las vías debe andar - a ojo - por los veinte metros, o muy poco más... roca bastante sana, excepto una laja a la derecha de la placa de l’indi, con pinta de dejar caer algún pedrolo... y con canto, mucho canto.
para no perder la costumbre de todo cuarentón que se precie, empezamos con esas vías de cuartillo que tanto me suben la moral... hacemos Bolquers i Papilles (IV sin mucha historia) y Mohicans Rebels (IV+ con un pasito a la mitad muy majo de una “barriga”, pero con unas presas tremennnnnnndas y puestas que parece que a caso hecho)
Jesús y Alfonso, en esos cuartos que tanto nos gustan...
en esas se nos une un grupo acompañado por dos perros, uno de ellos un tanto palizas, que se agencia las vías de la izquierda (justo hacia donde íbamos)
visto que se nos acaba pues la banda izquierda, para liquidar la matinal (amenaza lluvia) nos metemos en l’Esperó de la Martina (V+) que tiene su guasa... yo, para mí, que ahí alguna piedra se ha caído y falta una presa hacia el cuarto parabolt, porque si no... eso de V+, qué quieres que te diga... Jesús se la saca muy dignamente, pero a mí me cuesta un A0 en el paso clave... en esos momentos en que dices... “sí, he puesto la cinta... pero es que más arriba no veo nada donde cogerme, leches” ... en definitiva, lo de siempre: que escalo fatal.
Jesús pillándose de un invertido molón... y yo buscando de donde cogerme
el resto de la vía es de ir mirando, pero se hace bien... el penúltimo parabolt parece que ha saltado (o alguien que ha venido con un martillo...) pero no hay más de cinco o siete metros desde el último seguro; como vamos un poco justillos de tiempo, se está poniendo gris, y a Alfonso le espera su chaval para comer, recogemos los zarrios y nos retiramos del campo, no sin antes estrenar un bar de lo más pintoresco en Collbató, al otro lado de la autovía (por cierto... que el bar del área de servicio de Collbató está cerrado y en venta... se ve que esto de la crisis va en serio, joer)
en resumen, una entretenida matinal “haciendo el indio” en un sitio propicio cuanto menos por el nombre de la placa...
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